Quizá la cansó el jueguito médico de poner y sacar el oxígeno para ver si sus pulmones resistían.
O bien se hartó del desfile de agonizantes compañeras de habitación que el PAMI le destinó en estas últimas dos semanas.
No le gustaban las nebulizaciones, ni la sopa del mediodía.
Tampoco las galletas de la merienda, prefería pan casero.
Pueden haberla agotado los larguísimos y confusos viajes mentales a su infancia.
Muchas razones para irse. Pocas para quedarse para alguien que a lo largo de su vida siempre dio más de lo que tuvo.
Muchas veces me pregunte lo mismo. Pero un dia, casi sin darme cuenta, me di una respuesta.
…”se fue, por que debia hacerlo…”.
Saludos.