Ya estuvimos aquí, ¿no?
En este rincón, sufriendo esclerodermia y con poco espíritu colaborador, la tía E.
En el otro rincón, con una infección pulmonar de aquéllas y ya sin noción de lo que ocurre alrededor, la Sobreviviente.
Las dos, internadas. Las dos, sosteniendo hasta último momento que no pasa nada. Las dos, luchando su pelea privada a menos de 10 cuadras de distancia de la otra, sin saberlo.
Una es demasiado consciente de lo que le ocurre y, como siempre, lo oculta hasta que la situación es intolerable. A esta altura se merece un Oscar, por su papel en “Si yo estoy bárbara, denme el alta”. La otra, no sabe que está en terapia intensiva y que sus pulmones se están rindiendo. Esta vez va más allá que lo de todos los inviernos. Pero nadie lo va a decir.
Es Junio, y tengo pánico.